A veces el fin de la vida no nos llega con la muerte, morir también significa seguir viviendo sin ánimo.
¿Ustedes alguna vez se han perdido? supongo que perderse a sí mismo es otra forma de morir, hemos pasado la vida buscando caminos que seguir y a su vez le hemos fijado distintas metas, las mismas que al no ser cumplidas nos ofrecen a cambio la desilusión, la frustración y en el peor de los casos; la desorientación. Cuando enterramos a alguno de nuestros familiares sentimos que algo de ellos se queda con nosotros, pero al mismo tiempo algo de nosotros se va con ellos y así mismo sucede con el empleo que dejaste, con la ciudad que abandonaste, con el hogar del cual ya no haces parte, los procesos de la vida consisten en buscar lo que somos y también en seguir aquello que queremos ser, lo curioso de todo es que cotidianamente nos reestructuramos, diariamente cambiamos, diariamente matamos lo que somos para seguir viviendo; lo que a su vez también sería seguir muriendo. La realidad es que muchos ya han perdido el alma, la ilusión, el sentido, los miedos, los caminos, la alegría, el amor, la tristeza, las ganas, los sueños. Muchos ya han muerto mucho antes que llegase el fin de sus vidas.
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